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| Materia- la mayoría de los participantes en el estudio coincidieron en señalar las mismas zonas del cuerpo para la misma emoción |
El amor, el miedo o la ira crean reacciones
físicas en partes diferentes del cuerpo
Por Miguel Ángel Criado | Materia – lun,
30 dic 2013
Cada emoción tiene su propio mapa corporal de sensaciones,
según un estudio. La localización física de las emociones es universal e
independiente de la cultura
La muerte de un ser querido llega a provocar dolor físico como el amor
acelera el ritmo cardíaco o el miedo y la ira rigidez muscular. Pero ¿estas
sensaciones físicas disparadas por emociones son universales o responden más a
estereotipos culturales como el
corazón partío de Alejandro Sanz? Tras
crear el posiblemente primer mapa corporal de las emociones, investigadores
finlandeses apuestan más por lo primero. A cada emoción, responde una
determinada zona del cuerpo y esto sucede con personas que hablan diferentes
lenguas o pertenecen a distintos países.
Todas las emociones básicas, desde la ira hasta la tristeza, tienen un
correlato somático. El nerviosismo ante una entrevista de trabajo puede
provocar sudoración en las manos y la tristeza, pesadez en las piernas. Son
mecanismos biológicos que preparan o responden a estímulos del entorno. Pero no
estaba claro si ante metáforas como la de las mariposas en el estómago todos
sintieran el revoloteo de estos lepidópteros en la misma zona del cuerpo y
menos aún si lo hacían igual un finlandés, un sueco o un chino.
“Pues sí, parece que todas las emociones que hemos estudiado aparecen
asociadas con diferentes mapas de sensaciones corporales”, dice el profesor de
neurociencia cognitiva de la Universidad de Aalto en Finlandia,
Lauri Nummenmaa.
Junto a varios colegas, Nummenmaa realizó una serie de cinco experimentos
sucesivos en los que una muestra de 703 personas debían localizar en qué lugar
de su cuerpo percibían el impacto de cada una de las emociones más básicas y
otras más complejas. Entre las primeras contaron la ira, el miedo, el asco, la
felicidad, la tristeza o la sorpresa. Entre las segundas, en parte constructo
en parte naturales, aparecen la ansiedad, el amor, la depresión, el desprecio,
el orgullo (en el sentido de sentirse orgulloso), la vergüenza y la envidia.
Situados ante una silueta humana en blanco, pidieron a los participantes que
colorearan las zonas del cuerpo que se activaban más o menos mientras
leían las palabras usadas para nombrar a cada una de las 13 emociones
analizadas. Debían usar el rojo para las zonas de mayor sensación y el azul las
de menor activación. Para el conjunto de emociones, comprobaron que la
mayoría de los participantes (por encima del 73%) coincidían en las zonas
coloreadas creando los mismos mapas de sensaciones corporales.
Según publican en
PNAS, vieron además que el conjunto de las
emociones positivas, como la felicidad, el amor o el orgullo crean mapas
sensoriales que se solapan, aunque algunos son más extensos que otros. En
concreto, las dos emociones que más se sienten, casi recorriendo todo el
cuerpo, son el amor y la felicidad (o alegría). “Nosotros, por supuesto, no
sabemos la razón de fondo. Pero se puede especular con que las emociones
positivas asociadas a, por ejemplo, estar con los seres queridos o en situaciones
emocionantes, pueden provocar una respuesta global preparatoria en el sistema
locomotor con el fin de asegurar los beneficios sociales de la situación”,
sostiene el investigador finlandés.
Sin embargo, las reacciones sensoriales a las emociones negativas no se
solapan pero sí se muestran emparejadas. Así, los mapas de ira y miedo son muy
similares entre sí, como lo son también el de la ansiedad con el de la
vergüenza o el de la tristeza con el de la depresión. Sí se coinciden
prácticamente los creados por el asco, el desprecio y la envidia.
En general, las emociones básicas sean negativas o positivas activan
sensaciones en el tronco superior. Allí es donde residen los órganos vitales y
se inician procesos somáticos como el ritmo cardíaco o la respiración. En
particular, la zona de la cabeza se ve golpeada por todas las emociones. Pero
hay diferencias de intensidad según sea la emoción. Así, las extremidades
superiores se hiperactivan con la ira o la felicidad y menos con la tristeza.
Las emociones no básicas provocan una significativa menor respuesta corporal.
“Hemos llegado a la conclusión de que estos mapas reflejan los cambios
corporales sistemáticos asociados con cada emoción, es decir, cada una
desencadena un patrón funcional específico en el cuerpo que se corresponde con
la forma en que trata de proteger nuestra mente y nuestro cuerpo”,
asegura Nummenmaa.
El mismo mapa en diferentes culturas
Para descartar que la carga significante de las propias palabras
desvirtuaran el resultado, repitieron el experimento con dos grupos
lingüisticos muy diferentes, por un lado hablantes del finés (una lengua
urálica) y, por el otro, de sueco (lengua germánica). No apreciaron diferencias
significativas entre los mapas sensoriales creados en cada una de las lenguas.
Aún así, las palabras, independientemente del idioma que sea, pueden portar
una carga emotiva por sí mismas. Por eso, completaron el estudio con cuatro
experimentos más. Buscaban inducir en los participantes cada estado emocional
mediante series de fotografías, la lectura de relatos cortos, el visionado de
películas o expresiones faciales. Aunque en ninguno de los materiales aparecían
las palabras ira, alegría, tristeza… su contenido sí buscaba transmitir cada
una de esas emociones. De nuevo, y para cada uno de los materiales
audiovisuales, los participantes crearon mapas corporales de sus sensaciones
que prácticamente coincidían con los generados tras leer las palabras.
Por último, para comprobar si estas observaciones podrían tener validez
universal. Repitieron las pruebas con un grupo de taiwaneses y en su idioma
natal. Los resultados seguían coincidiendo. Para Nummenmaa, ”las
sensaciones corporales parecen tener un origen biológico más que ser una
construcción lingüistica o cultural, ya que son muy similares en las distintas
culturas y lenguas estudiadas”.
http://es.noticias.yahoo.com/el-amor-el-miedo-o-la-ira-crean-200743143.html
http://expandiendo-consciencia.blogspot.com.es/