EXPANDIENDO LA CONSCIENCIA


EXPANDIENDO LA CONSCIENCIA


TU MENTE NO TE LLEVARÁ JAMÁS A LA VERDAD DE QUIEN ERES, DEJA QUE LA LUZ DE TU CORAZÓN TE MUESTRE AL SER Y REGRESA AL HOGAR, SERÁS LIBRE


martes, 19 de abril de 2016

ESTAMOS LLAMADOS A REGRESAR AL HOGAR




Desde que nacemos, estamos llamad@s a regresar al hogar. No está en otro lado ni en otro planeta, está aquí mismo, estás llamad@ a SER. Naciste en el lugar que elegiste, el más idóneo para tu aprendizaje y regreso al Ser. Puede que el lugar en donde naciste, sea la familia, la ciudad, el país mismo, sea oscuro, “malo”, porque estamos acostumbrados a mirar gran parte d e nuestra vida desde la mente, desde el juicio y las proyecciones, pero desde el Ser todo cobra sentido, las piezas encajan perfectamente como si fueran partes de un inmenso puzzle que nuestra mente estrecha y pequeña no pude lograr entender ni alcanzar a comprender de la belleza de la globalidad de que se trata. Sin embargo a pesar de que sólo yendo al hogar todo puede cobrar sentido, queremos huir de ello, porque da miedo, porque significa soltar la identidad para lanzarse al vacío hacia la Verdad y sin embargo huimos de esto y nos agarramos a lo que verdaderamente deberíamos soltar.

No estamos siendo porque huimos, porque si termina nuestra identificación con la identidad creemos que terminará nuestro yo, quien creemos que somos y precisamente en esta huida es cuando realmente nos atamos y acabamos siendo esclavos de la falsa identidad.

Llegar a casa totalmente es lo único que haces desde que naces, es el camino, aunque te empeñes vida tras vida en huir, pero siempre la oportunidad está disponible. Tod@s tenemos la oportunidad de despertar a la Verdad, de volver al hogar, al corazón, al reconocimiento del Ser dentro de nosotros, pues este es el verdadero hogar del que nunca nos fuimos. El Ser siempre está ahí y esta Verdad es atemporal. En este reconocimiento puedes caminar en la tierra sabiendo que estás en el “cielo”. Cualquier lugar dejará entonces de ser extraño o “malvado”, porque prestaremos más atención al hogar de nuestro interior que a las circunstancias externas, y a pesar de que lo de fuera no sea agradable, nos daremos cuenta de que la Verdad somos nosotr@s, los seres divinos que nunca se fueron ni dejaron de Ser. Esto no quiere decir que nos tenga que gustar todo lo que vemos  a nuestro alrededor ni que tengamos que resonar con ello… simplemente reconocemos que hay una Verdad mayor que todo esto.

El hogar es el gran vacío absoluto donde todo Es a la vez, puedes sentir la vibración en tu corazón…




Sin embargo, aunque el Ser, el reconocimiento de tu divinidad está siempre disponible, no puedes ir en su búsqueda como si buscaras un objeto perdido por la casa o algo que quieres ardientemente conseguir… porque quien busca es incluso observado en esa búsqueda por algo superior, ese tú que buscas es observado en el proceso de búsqueda y es que mientras estamos identificados totalmente con nuestra identidad, nuestra búsqueda viene desde la mente, desde los condicionamientos, desde las programaciones… pero sólo desde la introspección, desde el despertar, que en cada persona se puede dar de maneras muy diversas, surge la inspiración divina que nos abre al Ser.

A veces en el proceso de búsqueda desde la mente, podemos incluso identificarnos tanto con nuestra identidad y nuestra mente, que creemos que vamos evolucionando en la búsqueda del Ser… es una trampa muy común. Pero lo que buscamos no se encuentra en la mente, tampoco puede evolucionar ni ir hacia delante o retroceder lo que ya ES, simplemente Es y siempre ha sido, podemos percibir que evolucionamos para describir digamos que la amplitud de nuestra percepción, de nuestra consciencia, de la integración de la Verdad, pero la Verdad misma, el SER, ya está ahí, es la Verdad de lo que somos, así que realmente de forma intrínseca tampoco evolucionamos realmente, también esto forma parte del juego, de la identificación con la mente, con el maravillosos cuerpo que ahora en esta vida ocupamos… pero en ese espacio sagrado que es tu hogar, ahí todo está bien, nada hay que sanar, ni salvar, ni cambiar… es el vacío de todo lo que conocemos y a la vez plenitud llena, ahí no ganas ni pierdes tampoco nada, porque lo que Es ya Es y siempre FUE. En este punto nos damos cuenta de que cada vez sabemos menos; no es una montaña que escalar ni una escalera que subir, pero primero tenemos que jugar a escalar y subir para que podamos comprender que esto también forma parte de la falsa identidad. Todo es un juego...

¿No es liberador?

Angélica Galeano


jueves, 14 de abril de 2016

LA SENSIBILIDAD ES UN DON ( 4 DONES DE LAS PERSONAS ALTAMENTE SENSIBLES )




¿Por qué veo las cosas de manera diferente de los demás? ¿Por qué sufrir más que otros? ¿Por qué encuentro alivio en mi propia soledad? ¿Por qué me siento y veo cosas que otros no se dan cuenta? Cuando estás en esta minoría, la primera sensación es sentirse en desventaja y con miedo.

Ser parte del 20% de la población que se reconoce como altamente sensible no es una desventaja y no hay que poner etiquetas como “diferente”. Es muy posible que, durante toda su vida y, especialmente, durante su niñez has sido consciente de esta distancia emocional, y con frecuencia has tenido la sensación de vivir en una burbuja de alienación y soledad.

La alta sensibilidad es un don, una herramienta que le permite profundizar y tener empatía con todas las cosas y personas. Pocas personas tienen esta capacidad de aprender de la vida.
Elaine N. Aron en los años noventa hizo una investigación de las personalidades introvertidas, explicó en detalle las características que reflejan una realidad social: las personas altamente sensibles son pensativas, empáticas y emocionalmente reactivas.
Si este es tu caso, si te estás identificado con las características que la Dra. Aron publicó en su libro “El Don de la sensibilidad“, es importante saber que esta sensibilidad no es una razón para sentirse extraño o diferente. Por el contrario, debes sentirse feliz de haber recibido estos cuatro regalos.

Los dones de las personas altamente sensibles:

1- El don del conocimiento interior

Desde la infancia, el niño altamente sensible percibirrá aspectos de su vida diaria que le traerá una mezcla de sentimientos de: ansiedad, conflictos y mucha curiosidad. Sus ojos captarán las cosas que los adultos no perciben.
Esa mirada de frustración de sus profesores, la expresión preocupada de su madre … Ser capaz de ver cosas que otros niños no ven les enseña desde el principio que a veces la vida es difícil y contradictoria. Es un niño precoz que ve el mundo sin la suficiente madurez para entender las emociones.




El conocimiento de las emociones es un arma poderosa. Nos hace entender mejor a la gente, y también nos hace más vulnerables al dolor y al comportamiento de los demás
.
La sensibilidad es una luz brillante, pero siempre escuchar comentarios como: “te lo tomas todo muy en serio” o “eres demasiado sensible.”
Eres lo que eres. Esto requiere una gran responsabilidad, su conocimiento de las emociones requiere cuidado y protección.

2. El don de disfrutar de la soledad

Las personas altamente sensibles encuentran placer en los momentos de soledad. Son personas creativas que les gusta la música, la lectura, aficiones…. Eso no quiere decir que no les guste la compañía de los demás, sino que también se sienten feliz solos.

Ellos no tienen miedo de la soledad. Es en esos momentos son capaces de conectar con ellos mismos, con sus pensamientos, libre de las ataduras y de las miradas indiscretas.



3- El don de vivir con el corazón

Las personas altamente sensibles viven a través del corazón. Viven intensamente el amor, la amistad y se sienten muy feliz con los pequeños gestos de la vida cotidiana.

A menudo se asocian con el sufrimiento por su tendencia a desarrollar depresión, tristeza y vulnerabilidad frente al comportamiento de las personas. Sin embargo, viven el amor con gran intensidad.

No estamos hablando solamente de las relaciones afectivas, también de la amistad, el afecto del día a día, la belleza de un cuadro, un paisaje o una canción especial. Todo se experimenta con gran intensidad por la persona altamente sensible.



4. El don de crecimiento interior

La alta sensibilidad no se puede curar. La persona nace con esta característica y este don se manifiesta desde la infancia. Sus preguntas, su intuición, su malestar con las luces u olores fuertes y su vulnerabilidad emocional ya demuestran su sensibilidad excesiva.

No es fácil vivir con este don. Sin embargo, si reconoces que eres muy sensible, debes aprender a manejar esta sensibilidad. No dejes que las emociones negativas te desestabilicen y te hagan sufrir.

Darte cuenta de que otros tienen un ritmo diferente del tuyo. A menudo no viven las emociones tan intensamente como tu. Esto no quiere decir que amen menos; sólo una forma diferente de vivir las emociones. Trata de entenderlos y respetarlos.



Conocete a ti mismo y tus capacidades; encontrar tu equilibrio y promover tu crecimiento personal. Permanece en paz, y vive con seguridad y se muy feliz.
Fuente: http://despiertavivimosenunamentira.com/los-cuatro-dones-de-las-personas-altamente-sensibles/

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