EXPANDIENDO LA CONSCIENCIA


EXPANDIENDO LA CONSCIENCIA


TU MENTE NO TE LLEVARÁ JAMÁS A LA VERDAD DE QUIEN ERES, DEJA QUE LA LUZ DE TU CORAZÓN TE MUESTRE AL SER Y REGRESA AL HOGAR, SERÁS LIBRE


sábado, 25 de febrero de 2017

EL MIEDO A PERDER LA IDENTIDAD: LA GRAN LUCHA



Si te pregunto cómo estás, ¿qué dirías? Es una pregunta sencilla, ¿verdad? Y seguramente me responderías bien, o regular o bueno no muy bien porque fíjate lo que me ha pasado, o mira hoy resulta que me duele la espalda, o mira no muy bien porque fíjate lo que le ha pasado a mi pareja o a mis hijos, hoy no salieron mis amigos y no pude ir de cañas o estamos a finales de mes y no puedo ir de compras y me gustaría tener un jersey nuevo…todos responden o respondemos así, ¿verdad?; es más muchos incluso sintiéndose mal te dirán siempre que están bien aunque sea igualmente un engaño porque en el fondo no son felices y sienten que algo les falta… y es que basamos nuestra identidad en relación con nuestro cuerpo, con el envoltorio físico en el que nuestro Ser se manifiesta y es tal la identidad que sufrimos con él que no somos capaces de ver muchas veces más allá de las simples interferencias del mundo que nos rodea en nuestro cuerpo. 
Estamos totalmente identificados con nuestro cuerpo y con nuestra mente y el lenguaje que empleamos para relacionarnos y hablar de nosotros también está basada en esa identidad con nuestro cuerpo y nuestra mente. Te imaginas que te preguntaran qué tal estás y dijeras no entiendo la pregunta, ¿cómo quieres que te responda a eso, cómo voy a saberlo? Eso sería responder desde la Presencia, desde el Ser donde todo Es, donde no se puede hablar de estar ni bien ni mal sino que simplemente y absolutamente Es y no entiende de que hoy a tu cuerpo físico le duela la cabeza o que no te veas frente al espejo ese día bien o si estás cansado o has tenido mucho trabajo en la oficina… pero resultaría raro hablar así ¿verdad? Es más, no sólo no estamos acostumbrados a relacionarnos desde el Ser sino que es difícil encontrar las palabras adecuadas desde el lenguaje dual para expresarnos o hablar desde el Ser, es más, ni siquiera podemos ni sabemos relacionarnos de esa manera y yo no estoy diciendo que de repente todos empecemos a hablar de manera “marciana” y extraña o que finjamos estar de una manera diferente a la que estamos, pues esto es también muy frecuente dentro del mundo espiritual, que parece que hay que decir que todo nos parece bien, que nunca nos enfadamos o nos sienta nada mal o que todo está bien porque es lo “espiritualmente correcto”; (esto es otro personaje más de nuestra mente, es el personaje espiritual), pero centrándome en lo que quiero expresar, me refiero a que sí podemos por lo menos ser conscientes de esto, de que al hablar y relacionarnos  con los demás , lo hacemos desde la identificación con nuestro cuerpo y nuestra mente, no desde la Verdad que somos, pero como digo sí podemos ser Conscientes de esto y seguir en el mundo pero sin ser partícipes de la creencia de soy este cuerpo, soy esta mente. Por eso triunfan tanto programas de televisión que se basan en el drama, porque estamos acostumbrados a creernos el nuestro propio a identificarnos total y absolutamente con él, a hablar constantemente de él, a relacionarnos con el drama de los demás y eso nos sitúa en una zona de confort dramática que se alimente con más drama y es lo que nos atrae.

No somos nuestra mente, no somos nuestro cuerpo. El cuerpo es el vehículo maravilloso y divino para que se exprese y manifieste en el mundo exterior quienes en verdad somos que es grandioso y esa es si queremos expresarlo con palabras nuestra verdadera esencia. Lo que ocurre es que mientras experimentamos y saboreamos el mundo exterior con nuestro cuerpo, acabamos identificándonos con él y con el tiempo, ya que el cuerpo es perecedero y permanece por un tiempo limitado y acabamos creyendo que nosotros somos también perecederos, lineales y limitados en el tiempo.
Pero si no somos este cuerpo,, ni esta mente ni sus programas, ni sus pensamientos, ni los conocimientos, ni los estudios, ni nuestros éxitos o incluso fracasos, ni nuestro gran o bajo status social, ni nuestra fe o creencias, ni el grupo social o familiar o de amistad que tenemos….. entonces ¿no somos nadie?

Esto es lo que nuestra mente nos cuenta, porque realmente tenemos miedo de no ser nadie, estamos programados en esta creencia para permanecer en el juego del alejamiento del Ser. Nuestra mente nos dirá ¿pero qué dices? ¿esa va a ser la Verdad, que no eres nadie, que no eres nada? No digas tonterías mira todo lo que yo te ofrezco… vas a acabar solo o sola. ¿Ahora vas a saber tú más que yo y que los demás? y yo te pregunto ¿quién es ese tú al que se refiere la mente y que ve como enemiga? ¿quién eres de verdad? ¿quién está detrás de esa mente, de esos pensamientos? la Mente nos dirá que sin ella perdemos todo y surge una aparente lucha entre la mente y la Verdad o podríamos decir también el Amor. Esta es la aparente lucha entre el bien y el mal de la que muchas veces hablamos, la batalla realmente está entre seguir creyendo que somos el cuerpo y la mente o transcenderla y descubrir quiénes somos de verdad. En la Verdad no hay lucha, todo es armonía, es silencio, es tranquilidad, es Paz… lo que no sea la Verdad proviene de la mente y entonces es cuando surge la lucha, el dolor, la resistencia, el miedo, la angustia, la intranquilidad…




Toda persona que inicia el camino espiritual tendrá esta lucha entre la mente y el Amor, pero recuerda que el Amor no lucha, el Amor es Luz y es el que nos hace crecer espiritualmente así que cuando sientas lucha, reconoce que esta sólo proviene realmente de la mente que es la que teme, es la que ve su reinado amenazado, es la que te provocará miedo. Es instintivo sentir miedo cuando vemos amenazada nuestra identidad, esa que forjamos con los años y con la que de un modo u otro fuimos sobreviviendo en la vida más o menos exitosamente. Pero nos aferramos a lo que creemos que somos y tenemos y la parte difícil está en soltar esa identidad. Sólo podemos despertar y evolucionar y ser conscientes de quienes somos cuando reconocemos que no somos ni la mente ni el cuerpo, pero cuando el reconocimiento viene desde un lugar profundo que siempre estuvo ahí, desde el Ser, no desde el simple intelecto, porque entonces podremos alcanzar una determinada consciencia pero esta será muy limitada, porque será la que podamos obtener desde la persona, desde la mente, aunque sea la mayor que desde este punto podamos alcanzar. Mientras tanto sólo dormimos.

Nuestro miedo a perder la identidad puede llevarnos al iniciar el camino a preguntarnos ¿entonces quién soy, dónde estoy, ahora qué hago? Pero todo esto puede ser observado desde un lugar profundo, desde el Ser, que nos llevará a seguir el camino de la autoindagación. Todas las personas llega un momento en su vida o en las siguientes vidas según su evolución espiritual, que llegan al punto de plantearse quiénes son realmente y sienten un impulso muy fuerte dentro de ellas de seguir el camino hacia la verdad. El Amor y el Ser que son, les ayudará a seguir el camino a pesar del miedo de la mente psicológica, porque ya no habrá marcha atrás y puede que por un tiempo tengas un pequeño vislumbramiento de lo que eres realmente y después vuelvas de nuevo a la mente, al cuerpo, que olvides permanecer en la observación de lo que tu mente te dice que eres, esto es normal, el hábito de la mente es muy fuerte, pero irás ganando mayor Presencia y el Ser te impulsará a seguir el camino de la Verdad a pesar de las dificultades y trabas de tu mente, sobre todo después de haber experimentado lo que Eres, porque la Luz, el Amor, la Verdad, es adictiva, realmente vas profundizando más hacia tu Ser y las viejas historias, el viejo drama, cada vez podrá ser observado con más claridad y de forma más continua e irás soltando esa falsa identidad.

Cuando descubras la Verdad, cuando realmente estés en Presencia recuerda la pregunta ¿cómo estás? y dime ¿qué responderás entonces?

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